Sabía que había al menos tres tumbas que encontrar, las cuales estaban habitadas. De modo que busqué sin descanso, y encontré una de ellas. Estaba tendida en su sueño de vampiro, tan llena de vida y de voluptuosa belleza que me estremecí, como si me dispusiera a cometer un crimen. No pongo en duda que, en la antigüedad, a muchos hombres que se disponían a llevar a cabo una tarea como la mía les fallaran el corazón y los nervios. Por consiguiente, se retrasaba hasta que la misma belleza de la muerta viva lo hipnotizaba; y se quedaba allí, hasta que llegaba la puesta del sol y cesaba el sueño del vampiro. Entonces, los hermosos ojos de la mujer vampiro se abrían y lo miraban llenos de amor, y los labios voluptuosos se entreabrían para besar... El hombre es débil. Así había una víctima más en la guarida del vampiro; ¡uno más que engrosaba las filas terribles de los muertos vivos...!
Desde luego, existe cierta fascinación, puesto que me conmuevo ante la sola presencia de una mujer tan bella, aun cuando esté tendida en una tumba destartalada por los años y llena del polvo de varios siglos, aunque había ese olor horrible que flotaba en la guarida del conde. Sí; me sentía turbado... Yo, van Helsing, a pesar de mis propósitos y de mis motivos de odios..., sentía la necesidad de un retraso.... (Drákula, Bran Stoker)

1 comentario:
quien halla escrito estos parrafos es un genio me ha gustado mucho
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